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La Provincia Mercedaria del Perú
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Gobierno de la Provincia Mercedaria del Perú 

ESPIRITUALIDAD DE LA ORDEN DE LA MERCED
SU ORIGEN, FIN Y NATURALEZA

Dios, Padre de misericordia, ha visitado y redimido a los hombres, ofreciéndoles por Jesucristo el don de su amistad y enriqueciéndoles con la libertad de hijos. De modo semejante ha querido suscitar en la Iglesia hombres y mujeres que guiados por el espíritu redentor de Jesucristo, visiten y liberen a los cristianos que,  por circunstancias adversas a la dignidad de la persona humana, se encuentran en peligro de perder su fe.

Para llevar a cabo esta misión impulsado por el amor de Cristo, inspirado por la Virgen María y respondiendo a las necesidades de la Iglesia, el 10 de agosto de 1218, San Pedro Nolasco fundó en Barcelona la Orden de la Virgen María de la Merced de la redención de los cautivos, con la participación de Rey Jaime I de Aragón y ante el Obispo de la ciudad, Berenguer de Palou.

Por la confirmación del Papa Gregorio IX, el 17 de enero de 1235, la Iglesia testificó la acción del Espíritu Santo en la fundación de la Orden; la ratificó en la práctica de la regla de san Agustín; le dio carácter universal incorporándola plenamente a su vida y sancionó su obra como misión en el pueblo de Dios.

Desde su fundación nuestra Orden siguió a Jesús, haciéndole presente como amigo y redentor entre los cristianos que «en poder de los sarracenos y de otros enemigos de nuestra ley» se hallaban expuestos al peligro de perder la fe; así cumplió la palabra del Evangelio: «El espíritu del Señor está sobre mi…; por eso  me ha enviado para anunciar la libertad a los cautivos»; en ellos supo ver el rostro de Jesús que dirá en el juicio: «Estuve en la cárcel y vinisteis a verme».

Surgen hoy en las sociedades humanas nuevas formas de esclavitud social, política y sicológica, que derivan en última instancia del pecado y que resultan para la fe de los cristianos tan perniciosas como la esclavitud y cautividad de otros tiempos. Por eso, nuestra Orden se compromete a testimoniar la misma buena nueva de amor y redención que ha hecho presente desde el comienzo de su historia.

Los mercedarios nos consagramos a Dios, fuente de toda santidad, para conseguir la propia santificación por la profesión de los consejos evangélicos. Fieles a los propósitos del Fundador «por la integridad de la fe, por la caridad para con Dios y el prójimo, por el amor a la cruz y por la esperanza de la gloria venidera», mediante adecuadas obras de misericordia, nos dedicamos a visitar y redimir a los cristianos  de las nuevas formas de cautividad, por las que se ven expuestos al abandono de las prácticas de la vida cristiana y a la pérdida de la fe. Con este fin estamos dispuestos a entregar la vida, si fuere necesario, a imitación del Redentor.

Nuestra Orden es un instituto religioso clerical de votos solemnes y de derecho pontificio, compuesto por clérigos y hermanos cooperadores, que comparten por Igual la vida religiosa; asume la perfecta vida común, conforme a la regla de san Agustín y goza de la exención, de acuerdo con las normas de la Iglesia, para un servicio más universal y eficaz al reino de Dios, conforme a su propio carácter religioso y apostólico.

Su título oficial es ORDEN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE LA MERCED y, en forma abreviada, ORDEN DE LA MERCED. Después del nombre del religioso se pone O. de M. o mercedario.

SU ESPÍRITU

Los mercedarios tenemos como maestro y modelo a Cristo Redentor que con su muerte nos ha liberado de toda esclavitud y estamos dispuestos a seguirlo sacrificando hasta la propia vida en el ejercicio del ministerio redentor.

Por su intervención en el principio y vida de la Orden que lleva su nombre, los Mercedarios llamamos a María MADRE DE LA MERCED y la veneramos como inspiradora de su obra de redención. Ella es madre de los cautivos a los que protege como hermanos queridos de su Hijo, y es igualmente madre de los redentores al ofrecer libertad a los cautivos, pues anima y promueve así la misión del Señor que «derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes». Contemplando a María descubrimos el sentido de nuestra espiritualidad y la urgencia de nuestra acción apostólica.

Por su entrega a favor de los cautivos y su vida de servicio a la Orden que ha fundado, san Pedro Nolasco es para nosotros el signo más cercano del amor redentor de Jesús y el realizador más perfecto de la obra liberadora de María. Por eso procuramos imitar su vida, continuamos su acción dentro de la Iglesia y le veneramos como Padre.

El espíritu mercedario supone fundamentalmente el descubrimiento de Cristo que continúa padeciendo en los cristianos oprimidos y cautivos, expuestos a perder su fe; y asume el compromiso práctico de caridad poniendo la propia vida al servicio de estos hermanos para que vivan la libertad de hijos de Dios. Por eso, los mercedarios debemos ser fuertes en la esperanza del Reino de Dios.

Viviendo estas tres virtudes experimentamos a Dios como poder de redención, que se ha encarnado por Jesús en nuestra tierra.

Dentro del pueblo de Dios e inmersos en la tradición de la vida religiosa, fundamentamos nuestra actividad apostólica y la ejercemos formando una comunidad de hermanos que habitan unánimes, teniendo «una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios».

El tesoro espiritual de nuestra Orden se ha enriquecido a lo largo de los siglos con la santidad de muchos religiosos que fundados en la Eucaristía, han cultivado el espíritu redentor, han propagado como misioneros la fe de Jesús, han extendido el amor a la Virgen María y han sellado, aún con la propia sangre, sus misterios al servicio de la Iglesia. Por eso, nos preocupamos por conocer y amar a la Orden, impregnando con su espíritu nuestra vida individual y nuestra acción apostólica.

El espíritu de la Merced está informando un conjunto de Institutos religiosos y asociaciones de laicos que han ido surgiendo a través de los tiempos. Todos ellos apelan al mismo fundador originario, san Pedro Nolasco, a quien a veces se encuentran asociados otros fundadores particulares; se comprometen a realizar, de formas diversas, una misma misión liberadora y se sienten unidos por un mismo amor a la Virgen María bajo la advocación de la Merced. Estos institutos y asociaciones cultivan un mismo espíritu, promueven lazos de fraternidad y forman la Familia Mercedaria.

SU CUARTO VOTO

Siguiendo a san Pedro Nolasco e iluminados por su carisma, los mercedarios creemos que nuestra misión liberadora pertenece a la naturaleza de la Orden y la ejercemos en nombre de la Iglesia, desde una íntima comunicación con Dios y una real encarnación en las necesidades de los hombres.

Para cumplir esta misión, impulsados por la caridad, nos consagramos a Dios con un voto particular, en virtud del cual prometemos dar la vida como Cristo la dio por nosotros, si fuere necesario, para salvar a los cristianos que se encuentran en extremo peligro de perder su fe, en las nuevas formas de cautividad.

Este voto asumido como una promesa voluntaria, consciente y absoluta, es característico de nuestra Orden, inspira todos los actos de su obra redentora y cualifica el cumplimiento de su misión dentro de la Iglesia.

Las nuevas formas de cautividad, que constituyen el campo propio de la misión y cuarto voto mercedario, se dan allí donde hay una situación social en la que concurren las siguientes condiciones:

1º es opresora y degradante de la persona humana;

2º nace de principios y sistemas opuestos al evangelio;

3º pone en peligro la fe de los cristianos; y

4º ofrece la posibilidad de ayudar, visitar y redimir a las personas que se encuentran dentro de ella.

PROVINCIAL

 

Padre-Provincial

M.R.P. Provincial Fr. César Pavel Iván GÁLVEZ LEÓN; O. de M.

CONSEJO PROVINCIAL
  • R.P. Fr. Miguel VELÁSQUEZ MERCADO; O. de M.

    Consejero del Área de Animación y Gobierno.

  • R.P. Fr. Felipe Edmundo OLIVARES SIFUENTES; O. de M.

    Consejero del Área de Vida Religiosa.

  • R.P. Fr. Mirko Paul CANALES DÍAZ; O. de M.

    Consejero del Área de Misión.

  • R.P. Fr. Mirko Fredy GARCÍA VALLADARES; O. de M.

    Consejero del Área de Vocaciones, formación y Estudios.

RESPONSABILIDADES PROVINCIALES
ARCHIVERO PROVINCIAL

R.P. Fr. Mirko Paul CANALES DÍAZ; O. de M.

CRONISTA PROVINCIAL

R.P. Fr. Mirko Fredy GARCÍA VALLADARES; O. de M.

PROMOTOR DE LA PASTORAL VOCACIONAL

Fr. Miguel Ángel CÓRDOVA VELÁSQUEZ; O. de M.

ENCARGADO DE LA COMISIÓN 2018

R.P. Fr. Mirko Paul CANALES DÍAZ; O. de M.

CONSEJO DE ÓRDENES

M.R.P. Fr. César Pavel Iván GÁLVEZ LEÓN; O. de M.

R.P. Fr. Arturo Francisco MIDZUARAY FUKUY; O. de M.

R.P. Fr. Mirko Paul CANALES DÍAZ; O. de M.

R.P. Fr. Mirko Fredy GARCÍA VALLADARES; O. de M.

R.P. Fr. Alfredo Roberto DOMÍNGUEZ MAÍZ; O. de M.

EQUIPO DE ADMINISTRACIÓN DEL FONDO COMÚN

R.P. Fr. Miguel VELÁSQUEZ MERCADO; O. de M. (Coordinador).

R.P. Fr. Alejandro MITMA PRADO; O. de M. (Tesorero).

R.P. Fr. Juan José FLORES MÉNDEZ; O. de M. (Secretario.)

DIRECTORES DE LAS REVISTAS PERIÓDICAS
  • Boletín Provincial
    • R.P. Fr. Mirko Paul CANALES DÍAZ; O. de M.
  • Publicaciones de las Casas de Formación
    • R.P. Fr. Mirko Fredy GARCÍA VALLADARES; O. de M.
  • Revista “Educación Liberadora”
    • R.P. Fr. Miguel VELÁSQUEZ MERCADO; O. de M.
  • Revista Merced Liberadora
    • Religiosos de la Curia Provincial.
  • Revista Teológico-Cultural “La Merced”
    • R.P. Fr. Mirko Fredy GARCÍA VALLADARES; O. de M.